Productos de DEHESA DE LA GRANJA

LA HISTORIA

La Bodega Dehesa La Granja ('...donde el tiempo sabe y la memoria se hace aroma...'), en tierras zamoranas (dentro de la comarca antes conocida como Tierra del Vino), es la tercera finca vinícola de Alejandro Fernández: casi 800 hectáreas de terrenos diversos, a orillas del río Guareña.

Antiguamente dedicada a la producción de vino, y finca de reses bravas después, Alejandro Fernández la ha reconstruido para dedicarla a su vocación original. Las construcciones (que incluyen una pequeña plaza de tienta).

Dehesa la Granja ha dejado de ser un sueño y se ha convertido en una de las fincas más bonitas que pueden existir en el mundo del vino. Una bodega que respeta el entorno y se integra en él.

Entre las bóvedas de la antigua nave subterránea están las barricas que contienen un vino, que respetando las peculiaridades del lugar donde han crecido las uvas, tiene el estilo personal e inconfundible de la familia Fernández Rivera.

Durante 17 años, desde 1.750 hasta 1767, 125 hombres en la oscuridad y el silencio, que solo rompían sus golpes, fueron ganando espacio a la piedra hasta conseguir un precioso laberinto de pasillos, que superan los 3.000 metros cuadrados.

EL PROCESO

Dehesa de la Granja nace en un entorno y una situación inmejorable que recibe los mejores avales de mano de sus creadores.

Los excelentes viñedos de Tempranillo están en una superficie de más de 250 hectáreas y en un microclima muy especial, que le viene dado por las aguas del río Guareña. Este atraviesa la finca y las dehesas de encinas, alcornoques y robles centenarios.
Las cepas se han plantado sobre su propia raíz, y se han complementado con algunas plantas muy antiguas, no injertadas, localizadas por Alejandro en el mismo valle del Guareña.

Es Septiembre cuando suele ser el momento apropiado de la vendimia ya que su clima -a pesar de ser similar a sus hermanas de Duero- adelanta la madurez de la uva.

Al igual que sucede con los “Riberas”, en la Granja los mostos atraviesan la fermentación maloláctica en roble nuevo. Después, un meticuloso esquema de trasiegos facilita la clarificación, natural en estas tierras de fríos inviernos.

Las extensas cuevas de la bodega, excavadas en la piedra durante el siglo XVIII, están justamente debajo de las modernas naves de elaboración. Además de muy bellas, estas cuevas son el lugar perfecto para que vino y madera se cortejen: silencio, oscuridad, temperatura constante y humedad equilibrada. El resultado es el vino Dehesa la Granja, noble e intenso.... “y que se niega a abandonar nuestra boca y nuestro recuerdo”.
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