Composición
Cebada malteada y agua pura y blanda del manantial Robie Dhu, cercano a las colinas de Conval.
Datos de elaboración
En primer lugar, nuestra destilería utiliza sólo cebada de la mejor calidad y cosechada siguiendo nuestras propias indicaciones. Una vez madura se somete dos días a remojo en depósitos denominados 'steeps' y se deja germinar. Al cabo de cuatro o cinco días, el almidón se convierte en azúcar y se obtiene una malta verde que se secará en el horno para finalmente ser entregada a la destilería como cebada malteada.
Dos de los ingredientes esenciales en la elaboración tradicional del Whisky Escocés de Malta Glenfiddich son la cebada malteada y el agua pura y blanda. Ambos se reúnen en la sala de maceración 'mashing' donde la cebada malteada es molida obteniéndose una especie de harina áspera conocida como 'grist', que se mezcla con agua caliente del purísimo manantial Robbie Dhu, cercano a las colinas de Conval, en grandes calderas llamadas 'mash tuns'. Aquí, un molino de cuchillos levanta lentamente la mezcla y la tamiza para asegurar un buen drenaje del azúcar. En las 'mash tuns' conseguimos que las burbujas de vapor se eleven como nubes de agradable aroma amargo. El agua caliente termina la conversión del almidón en azúcar, que se disuelve en el agua y desprende seis horas después un líquido dulce llamado 'wort'. Se trata de un mosto que es drenado, enfriado y preparado para la fermentación. El 'draff' o cebada sobrante del proceso se vende a los granjeros como pienso para el ganado.
Después de enfriado el mosto, se le añade levadura mientras es bombeado en grandes cubas de madera llamadas 'washbacks' donde se deja fermentar. Los 'washbacks' de Glenfiddich están hechos a mano con madera de abeto Douglas procedente de Oregón (en la mayoría de destilerías son de acero inoxidable). Este antiguo método de producción se mantiene con objeto de no comprometer el sabor del whisky. Los 'washbacks' miden unos 5 metros de altura, pero su llenado nunca sobrepasa los 4 metros de líquido. Conforme la fermentación sube de temperatura, de 19°C a 33°C aproximadamente, el dióxido de carbono resultante crea una masa de espuma de mosto caliente que va llenando el metro restante hasta la tapa del 'washback'. Se utilizan unos batidores mecánicos para que no siga subiendo.
Tras 64 horas de fermentación, la espuma pierde cuerpo y vigor y deja paso a un líquido marrón de 8-9% de graduación alcohólica, similar a una cerveza fuerte, y que llamamos 'wash'.
El proceso de destilación arranca destilando el 'wash' en alambiques discontinuos de cobre 'pot stills' que Glenfiddich sigue fabricando de idéntica forma y tamaño que los que William Grant compró hace un siglo. Los alambiques se siguen calentando por el mecanismo de caldeo directo, es decir, aplicando directamente llama viva a la base del alambique. El 'wash' o líquido fermentado se calienta gradualmente en el interior del alambique hasta que el alcohol se convierte en vapor. Este vapor asciende por el angosto cuello del alambique y es guiado hacia abajo a través de un condensador que lo refrigera y enfría. De esta forma, el vapor condensado se convierte en un líquido intermedio conocido como 'low wine'. Estos 'vinos bajos', que tienen casi un 21% de alcohol, pasan al alambique de espirituoso o 'spirit still', versión reducida del alambique de 'wash', para una segunda destilación.
Igual que en la primera destilación, el alcohol vaporizado se condensa y baja goteando hasta el impresionante y reluciente 'spirit safe', recipiente de metal y cristal donde es controlado por las expertas manos del alambiquero. Sólo la parte más fina del destilado o 'corazón' se conserva para llenar los toneles donde se producirá la maduración. Con gran habilidad, el alambiquero realiza estos cortes mediante rápidos golpecitos surgiendo así el embrión de un nuevo Glenfiddich.
El nuevo espirituoso es reducido casi en un 63% con agua del manantial natural de Robbie Dhu y después es vertido en toneles de madera de roble, fabricados artesanalmente.
Glenfiddich sólo trabaja con barriles de la mejor madera, como barricas de vino de Jerez o las usadas para envejecer bourbon americano y que sólo han sido rellenadas una vez. La utilización de barricas de roble 'de segunda mano', añejadas por un uso anterior, impregnan al whisky de un carácter singular, además de permitirle respirar, suavizarse, empaparse sutilmente de otros sabores y contagiarse de un tímido tono dorado.
Ficha de Cata
GLENFIDDICH 12 Años presenta un taractivo color oro.
GLENFIDDICH 12 Años en nariz es fresco y elegante, apareciendo notas de fruta blanca como la pera y notas de madera suave.
GLENFIDDICH 12 Años en boca, destaca por la persistencia de las notas dulces que notabamos en nariz, que se vuelven mas secas, pero persistiendo la fruta blanca junto con las notas de madera e incluso minerales. El final es largo y persistente.
Conservación
La botella de Glenfiddich es estilizada y de color verde. Originalmente viene dentro de un tubo de cartón metalizado para protegerla mejor de del sol.